
El Pardo, Madrid, último sábado de octubre, hora del aperitivo, sol de justicia, familiares y demás desconocidos por doquier… ¿No entendéis nada? Tranquilidad, os acabo de hacer un croquis de la situación en que un servidor se encontraba hace unos días. Se casó una prima por parte de madre y allá que nos fuimos todos después de la ceremonia religiosa, a excepción del párroco, para ponernos las botas en mitad del monte. Pero claro, como bien sabréis esto no consiste en llegar y abalanzarse sobre el chuletón, beberse hasta el agua del centro de flores y darse media vuelta. En absoluto, no es plan. En estos casos hay un protocolo, como con la Gripe A. Se trata de que antes de entrar al salón, dar un par de vueltas hasta localizar tu mesa y empezar a ver pasar platos por delante y sobre tu cabeza, se asiste a un desfile de camareros cargados de bandejas en la terraza o el jardín. Pues bien, ese espectáculo contemplaba yo mientras conversaba acerca de música, refresco en mano, con el novio de otra prima —aclaro que se trataba de una pariente, no que fuera una incauta empedernida—.
En estas que me preguntó sobre country y, de buenas a primeras, sólo me vinieron a la mente los nombres de Neil Young y Bob Dylan. Por intentar ser original traté de ir más allá y patiné. Realmente entonces no fui consciente de mi patinazo, más bien sospeché, llamémoslo intuición masculina. Pero cuando estuve de vuelta en casa y quise salir de dudas, mis temores se confirmaron.
Resulta que como recientemente había escuchado disco de country, éste mismo, The Blue Ridge Rangers Rides Again, me dije “adelante, ésta es la mía”. Cegado por el triunfalismo, solté lo primero que se me pasó por la cabeza a la hora de nombrar a su autor: Peter Frampton. Erré, y eso que sabía perfectamente a qué sujeto me refería, a John Fogerty, mítico miembro de Creedence Clearwater Revival. Supongo que el calor y los canapés me jugaron una mala pasada, esas cosas suceden.
El caso es que, efectivamente, el menor de los Fogerty publicó un nuevo trabajo de estudio meses atrás, concretamente a finales de agosto de 2009. The Blue Ridge Rangers Rides Again fue grabado en Santa Monica, California, en poco más de una semana. El octavo álbum en solitario del cantante, músico y compositor estadounidense toma su nombre directamente del primero de dicha discografía, The Blue Ridge Rangers de 1973. Sin ir más lejos, hay quien opina que el uno es la continuación del otro con 36 años de por medio. Y muy mal no andará encaminado puesto que ambos comparten el sonido country como base, y además en el mismo número de canciones, 12 en cada uno.
Aunque a diferencia del primero, éste último cuenta con varias colaboraciones especiales a cada cual mejor. Don Henley y Timothy B. Schmit de Eagles en Garden Party y Bruce Springsteen en When Will I Be Loved.
1. Paradise
2. Never Ending Song of Love
3. Garden Party
4. I Don’t Care (Just As Long As You Love Me)
5. Back Home Again
6. I’ll Be There (If You Ever Want Me)
7. Change In the Weather
8. Moody River
9. Heaven’s Just A Sin Away
10. Fallin’, Fallin’, Fallin’
11. Haunted House
12. When Will I Be Loved
