
Siempre ha habido apodos en el Rock ‘n’ Roll. Elvis Presley fue uno de los pioneros en todos los sentidos, incluso cuando se ganó aquello de “The King“. Los Beatles, tan de rabiosa actualidad 40 años después de su último trabajo de estudio, también reibieron el suyo, “The Fab Four“… y Eric Clapton, quien comenzó a forjar su leyenda entre las filas de The Yardbirds y Cream, a día de hoy continúa siendo conocido como “Slowhand”, es decir, “Mano lenta”, y ahora sí traduzco porque ya habéis descubierto el gancho de la introducción.
Pues bien, como no sólo de pan vive el hombre, o al menos eso dicen por ahí, la carrera del guitarrista no se limita únicamente a las bandas citadas anteriormente, sino que entre otras cosas se dedicó a desarrollar una trayectoria en solitario. De esa manera publicó en 1977 Slowhand. El quinto álbum protagonizado por Clapton fue grabado en su Reino Unido natal —Olympic Studios de Londres—, y se convirtió en un éxito de ventas al otro lado del Atlántico, donde alcanzó el número dos del ranquin estadounidense Billboard.
Después de una semana de trabajo, un sábado de fiesta y un despertar resacoso, Slowhand sería el plan perfecto para la tarde del domingo. De hecho los futboleros no se tendrían que levantar siquiera del sofá salvo para poner en marcha la minicadena. Al filo de las 19:00 los primeros compases de Cocaine agitarían nuestras extremidades inevitablemente, levemente si hay alguien más en las proximidades, y si no ostentosamente… una de las mejores canciones de Clapton y no sólo de este álbum. A continuación Wonderful Tonight, quizás la culpable de este símil dominical, muy parada, dormirá nuestros sentidos y como nos descuidemos y bajemos los párpados… por completo, y eso que fue el primer single del álbum allá por 1978. Lay Down Sally, desenfadada, nos sacará del letargo a base de country como hiciera en el EE UU de la época, donde fue todo un éxito y logró el número tres en las listas. El mismo patrón de Next Time You See Her, aunque más sobria y a mi juicio mejor canción que la anterior, cuando queramos darnos cuenta se habrá terminado. We’re all the way anestesia todos nuestros sentidos salvo uno, cómo no, en forma de un breve dueto, la misma fórmula de voz femenina frente a voz masculina que emplea el siguiente tema, The Core, el más largo del listado y sin duda otro de los más destacados con esa guitarra haciendo las veces de hilo conductor y que volverá a poner de manifiesto que el seudónimo de “Mano lenta” no hay que tomárselo al pie de la letra, bueno, ni al pie ni a ningún rincón de la anatomía porque el ir y venir de los dedos de Clapton a lo largo del mástil de su guitarra de lento, poco. Además de la voz de Marcy Levy, al final un saxofón se unirá a la fiesta, pero no restará un ápice de protagonismo a la cinco cuerdas. May You Never se presenta como otro momento sentimental, tranquilo. Avanza la tarde, avanza el disco, y Mean Old Frisco nos obsequia con más blues y rock, con el freno de mano puesto, que la semana ha sido dura como apuntábamos y no es plan de desatarse excesivamente.
La última, Peaches and Diesel. ¿Adivináis cómo?, ¿lenta o rápida? Así es, a eso de las 19:45, con el sol perdiendo fuerza allá en las alturas, no podríamos terminar de otra manera que no fuera con una pieza totalmente instrumental y la eterna mano de Clapton recorriendo las cuerdas de su guitara, en esta ocasión haciendo honor a su alias.
1. Cocaine
2. Wonderful Tonight
3. Lay Down Sally
4. Next Time You See Her
5. We’re All The Way
6. The Core
7. May You Never
8. Mean Old Frisco
9. Peaches and Diesel



