Almost Famous (“Casi famosos”) es sin lugar a dudas mi película rockera favorita y me parece increíble que esté basada en la adolescencia del director de la misma.
Por si no la habéis visto os voy a contar un poco de qué va y qué es lo que cuenta. La historia que narra es al 90% verídica, al menos desde el punto de vista del protagonista, que es un chico de 16 años enamorado del rock gracias a su hermana y a la herencia de discos que ella le dejó al marcharse de casa. Todo eso le ocurrió a Cameron Crowe, director de Jerry Maguire o Elizbethtown, entre otras. Cameron creció amando el rock y ya desde muy pequeño empezó a escribir sobre música en el colegio. Esos artículos llamaron la atención a Lester Bangs, un afamado crítico de los 70 de la revista Creem y Cameron empezó a trabajar para él, lo que pronto le daría la oportunidad de su vida: escribir para la más famosa y prestigiosa revista musical, Rolling Stone. Lo único que varía en la película es que en la vida real Cameron Crowe tuvo el grandísimo honor de acompañar en varias giras a grupos consagrados como Led Zeppelin y Black Sabbath y en Casi famosos, William (el “alter ego” de Crowe) acompaña a un grupo emergente llamado Stillwater.
La película es puro Rock ‘n’ Roll. Narra tal y como yo me imaginaría lo que pudo ser la decadencia del rock en los años 70, cuando necesitaba renacer tras Woodstock o la desgracia de Altamount, y lo hace desde el punto de vista de la inocencia de un chico de 16 años, amante de Hendrix, Stones y Zeppelin que quiere aferrarse a la idea de que aún le queda mucha vida al rock de la mano de grupos nuevos y con ambición, con la clásica rivalidad guitarra-cantante, en la que ambos quieren estar por encima del otro, con drogas, groupies y una increíble banda sonora.
Si no la habéis visto os la recomiendo totalmente. Yo la compré en dvd hace un par de años y suelo verla cada 2 meses o así y en cuanto acabo de verla me paso días escuchando Zeppelin, Lou Reed, Stones, Bowie… porque ese es su mensaje: propagar la palabra del Rock ‘n’ Roll porque aún no ha muerto.



