Posteado por: Alberto C. Molina | 23/06/2008

Todos somos música

El pasado sábado 21 de junio se celebró el Día de la Música en Europa, y como no podía ser de otra forma, aquí también lo festejamos. En España se realizaron una serie de conciertos gratuitos en las ciudades de Barcelona, Madrid, Valencia y Santiago por cortesía de la Fundación Autor y una conocida marca de cerveza —que como no se ha tomado la molestia de dedicarnos un cheque, se va a quedar con las ganas de su correspondiente publicidad. Pues bien, como el blog ya ha alcanzado un prestigio y tenía que estar representado, me sacrifiqué y allá que fui a la explanada del puente del rey con un grupo de colegas. Pasadas las 19:00 llegamos a un recinto muy festivalero con su seguridad en la entrada, sus “puestos de avituallamiento”, su par de pantallas gigantes, su escenario (indispensable) y su calor extremo —a eso me refería antes cuando escribí ”sacrifiqué”—, en plena actuación de Triángulo de Amor Bizarro, el típico grupo mucho ruido y pocas nueces que abusa de los amplificadores y discrimina al micrófono.  Después de un breve descanso en el que luchamos por  no morir deshidratados, fue el turno de The Sunday Drivers. No  os voy a engañar, al margen de la rebaja del 100% en el precio de la entrada, la presencia de los toledanos en el cartel fue determinante a la hora de rechazar una típica tarde veraniega de sofá y mando a distancia. Pues como diría Marc Anthony “valió la pena”, porque su directo fue sencillamente brillante y logró que por momentos nos olvidáramos incluso del calor. Aprovechando un nuevo descanso, salimos en busca de un refrigerio antes de la actuación de El guindo, perdón, El guincho, del que Germán tenía buenas referencias. Pero la suerte no nos acompañó y el burger en el que acabamos tenía el eurocopero Holanda-Rusia, así que imagínate… Me quedé con la curiosidad de ver a El guincho. Lo último que recuerdo del Día de la Música es Sonido Total, uno de los temas de The Pinker Tones, rebautizado  como Sonido intergaláctico en honor a sus dos palabras más repetidas y con las que todavía tengo pesadillas… En resumen, además de The Sunday Drivers, y una buena tarde entre amigos, lo más destacable fue ese eslogan de “todos somos música”.

Bien, pues como ya he cumplido con la “crónica” —la prometí y si no la hacía iba a quedar como un bocas—, vamos ahora con las reflexiones filosóficas. Tomé esta fotografía que veis aquí porque su pie de foto me pareció perfecto; yo no habría podido decir más con menos palabras. La música no es una creación más del hombre. Guardamos en ella nuestra esencia de tal manera que despierta sentimientos capaces de transformarnos de algún modo. No sé si me explico, pero lo que pretendo decir es que la música no sólo es creada, sino que crea: forma parte de nosotros, de todos y cada uno. ¿Quién no ha tenido un mal día y una canción le ha arrancado una sonrisa? ¿Quién no se ha sentido tan identificado con unas letras que ha intentado llevarlas a la práctica? Seguro que a vosotros se os ocurren más ejemplos, pero lo importante es el mensaje. Así que ya sabéis, disfrutad de la vida, y por qué no, de la música. Yo me despido con la última canción que tocaron “Los Domingueros” en su concierto, que por si fuera poco trae karaoke, para que pongáis a prueba vuestras cuerdas vocales. Paz.


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