
Coslada, Madrid, sábado 7 de junio, 22:30. Con un examen crucial a dos días vista, me encamino con un compañero de fatigas universitarias, su hermano y mi hermanísima al campo de fútbol La Vía para asistir a un concierto. No creas que estoy loco y era la primera vez que hacía algo así, porque durante nuestras fiestas hay dos tradiciones sagradas, a saber: 1. El día de los fuegos artificiales hace mal tiempo; 2. Siempre coinciden con los exámenes finales. En cuanto al primer punto lo único que podemos hacer es resignarnos, ya lo tenemos más que asumido, pero el segundo es otra historia. Habrá que estudiar incluso lo que no está escrito, pero para una vez al año que Coslada está en fiestas, al menos un día tenemos que disfrutar de ellas. En esta ocasión el día señalado era obvio: fuegos artificiales y… concierto gratuito de Dover. Pasadas las diez y media llegamos al campo de fútbol. Aún no hay demasiada gente, así que no tardamos en encontrar un buen lugar a una distancia prudencial del escenario (había leyendas urbanas sobre salivazos) y casi de inmediato, Amparo Llanos (vocalista), Cristina Llanos (guitarra y voz), Jesús Antúnez (batería) y Samuel Titos (bajo) hacen su aparición en el escenario.
Comienzan con mucha energía, tal y como transcurrió toda la velada, tal vez contagiados por el juego de luces y las bolas de discoteca que presidían el lugar. Pero sin discusión la más enérgica fue Amparo, quien no dejó de agitar su vestido por todo el escenario —alguno en la primera fila le vio hasta el carné de identidad—, todo lo contrario que el público, que empezó tan frío como la noche, o el propio bajo, quien no movía ni las pestañas. Como su repertorio era el de Follow the City Lights, su último disco y el primero de su era electropop, no dejé de pedir a gritos mi canción favorita de sus tiempos rockeros, Serenade. Debieron de escucharme porque también la tocaron y encima nos la dedicaron, si mal no recuerdo, y es que ellos también estaban al tanto del escándalo que últimamente ha azotado la ciudad, con unos policías locales corruptos en el ojo del huracán. Me di por satisfecho, porque sonó muy bien, y es que sus directos, o al menos el que yo presencié, todavía conservan sus rasgos más duros, aquéllos que los encumbraron en el panorama rock nacional.
En 1992 arranca en Madrid la historia de la banda, liderada por las hermanas Llanos. Tuvieron que pasar tres años para que su disco debut viera la luz bajo el nombre de Sister, un disco que a pesar de su pobre acogida, ya hizo gala de sus letras en inglés y la influencia en su música de grupos como R.E.M. o Nirvana. No ocurrió lo mismo con Devil Came to Me (1997), su segundo álbum y con el que se dieron a conocer en la escena independiente, gracias a temas como Serenade o el que da nombre al disco, ganando por si fuera poco el Ondas a Grupo Revelación Español. Tras dar el salto a Europa y Estados Unidos, publicaron su tercer trabajo de estudio, Late at Night (1999), con el que se consolidaron como banda y con el que se adjudicaron el MTV Europe a Mejor Grupo Español. Después de dos álbumes más, I Was Dead For 7 Weeks In The City Of Angels (2002), con el exitoso King George , y The Flame (2003), llegó el momento de su reconversión y decidieron apostar por un sonido más “comercial”. Con Samuel Titos como nuevo bajo, Dover lanzaron al mercado Follow the City Lights en 2006, siendo Let Me Out su primer sencillo.
Serenade
Devil Came to Me
King George
Precisamente esta canción fue una de las últimas que tocó el grupo. Antes, pudimos disfrutar de King George o de Do Ya, otro de sus temas poperos más famosos, con el que se despidieron y dieron por acabado el concierto. Pero de allí no se movió nadie, primero porque la actuación apenas había alcanzado la hora de duración y supo a poco, y segundo porque todos habíamos echado de menos el citado Let Me Out. Entonces empezamos a gritar el recurrente “¡otra, otra!” hasta que las luces se volvieron a encender y Amparo entonó la canción de marras tras otro bis que no podía faltar, Devil Came to Me. El balance que hicimos a la salida fue positivo. Tal vez el sonido de la batería y las guitarras se tragó demasiado al de las voces, pero el grupo supo dar la talla y ofrecer un buen espectáculo en todos los sentidos. Lo reconozco, desde entonces me he aficionado más a los nuevos Dover, aunque me niego a quitarles la etiqueta de “vendidos”, qué se le va a hacer…
Do Ya
Let Me Out

Aunque fueron claramente mi grupo favorito en una época, se cavaron su propia tumba y, por muy buenos que digas que sean en directo, para mí siguen enterrados en ella…
Por: Dennis Bergkamp el 14/06/2008
a las 02:26