Posteado por: Alberto C. Molina | 18/02/2008

The Who

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Mi submarino, el Nautilus, no es un autobús mágico (Magic Bus, canción compuesta en los años sesenta por los Who), pero lo parece porque nosotros también algunas veces  viajamos con él a lugares recónditos y prohibidos. A estas alturas nadie puede poner en duda que la historia del rock británico descansa sobre tres pilares fundamentales: los Beatles, los Rolling Stones y los Who.

Cada uno de estos tres grupos tiene su propia personalidad musical y además bebieron de fuentes musicales distintas. Cada uno de ellos tomó una dirección y un rumbo diferente aunque a veces coincidieran en un punto de encuentro común para los tres, el rock y la gran amistad que tenían. Cada uno de ellos tiene su propio estilo, su propia marca de la casa. Los tres tuvieron la oportunidad de dar el salto a la fama gracias a una canción genial, que justo en el momento oportuno, les dio el empujón necesario para realizar una extraordinaria y meteórica carrera musical que les ha convertido en leyendas de la música para siempre.

Los Who dieron su primer paso a la fama con su canción I can’t explain, con la que consiguieron meterse dentro de las diez canciones mejores y más vendidas. Luego le siguió otro gran éxito: Anyway, Anywhere, Anyhow, que con total claridad les hacia tener un auténtico estilo de innovadores. Pero fue realmente con la canción My Generation, cuando Pete Townshend, guitarrista y vocalista del grupo, decidió  dar un sello musical propio y genuino al grupo, un estilo más duro, desafiante, y sin duda alguna subversivo y destructivo en los escenarios.

Escrito por Capitán Nemo

Es auténticamente memorable el concierto que dieron en Monterrey junto con Jimi Hendrix, que se quedó impresionado por la fuerza en escena y el destrozo que hacia aquella joven banda británica que empezaba a romper moldes y barreras en el mundo del rock.

Uno de los secretos del éxito de los Who reside en que sus cuatro componentes: Roger Daltry (vocalista y harmónica), Pete Townshend (guitarrista, teclista y vocalista), John Entwistle (bajista y vocalista) y Keith Moon (batería), eran  músicos muy buenos, auténticos virtuosos con sus instrumentos. Si a esto le añadimos su originalidad y genialidad a la hora de componer, el resultado es perfecto, tanto en las grabaciones de sus discos, como en las actuaciones en directo de sus inolvidables conciertos por todo el mundo. No puedo dejar sin mencionar a Kenny Jones, el extraordinario batería del grupo Faces, que substituyó al malogrado y desaparecido Keith Moon, víctima de las drogas y del alcohol.

Siguieron muchísimas canciones y obras maestras, como la ópera rock Tommy, publicada  en el año 1969 y que se ha convertido en uno de las obras clásicas del rock.

A principios de los años setenta, concretamente en el año 1971, Pete Townshend decide introducir teclados como los sintetizadores en algunas de las canciones, con un resultado increíble. Algunos ejemplos de canciones realmente espectaculares son: Baba O’Riley y Won’t get fooled again. En el año 1973 publican otra obra maestra de la música rock: Quadrophenia, una especie de ópera rock llena de fuerza, que nos contaba una historia verdaderamente sorprendente.

Podríamos estar días y días hablando de todas las obras discográficas compuestas por los Who; canciones compuestas hace más de treinta años y que parece que fueron hechas ayer. Los Who se han rehecho a si mismos, han resurgido de sus cenizas en momentos muy delicados, como cuando murió Keith Moon en 1978. En el año 2002 también sufrieron  un duro golpe con la trágica muerte de su bajista, John Entwistle. Pero no pasa nada, ellos siguen aquí con nosotros. En los últimos años los Who se han convertido en una de las atracciones de rock en directo más importantes del mundo.

Ahora yo voy a seguir mi viaje por la melancolía, escuchando Baba O’Riley, una canción que siempre me pone la piel de gallina y los pelos de punta.


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