Hoy hemos salido con el Nautilus a la superficie del mar. Nos apetecía respirar un poco de aire fresco. Ahora mismo estoy solo, como casi siempre, sentado en la cubierta del submarino. Estoy escribiendo estas líneas para vosotros, como cuando un viejo lobo de mar escribe sus sentimientos en el diario de bitácora.
El día está muy nublado, empieza a hacer frío. Se nota que estamos en otoño, y que dentro de muy poco empezará el largo invierno. En el mar también se notan y se ven las estaciones del año. El agua está tranquila, pero tiene un color gris metalizado, como si fuera plomo líquido. Siempre que llegan estas fechas, principios de diciembre, no puedo evitar recordar a una de las figuras más importantes y representativas de la música moderna, John Lennon.
Han pasado ya veintisiete años desde aquel fatídico 8 de diciembre de 1980, cuando una tarde, a la salida de su casa, fue asesinado por un loco de la vida, cuyo nombre no merece la pena de ser mencionado, ni tan siquiera de ser recordado.
Escrito por Capitán Nemo
El caso es, que con la muerte de nuestro siempre amado John Lennon, nos quedamos todos huérfanos, nos quedamos desvalidos, nos quedamos sin uno de los nuestros para siempre. Él no era sólo un icono y un paradigma musical, sino que también era un líder y un referente mundial para luchar por la paz, contra la guerra, contra la violencia, contra el hambre, contra la desigualdad y contra la injusticia.
Fueron días muy tristes los que vinieron después de su muerte. Le hemos estado llorando y nombrando durante muchos años. Seguimos cantando sus canciones, seguimos imaginando ese mundo tan maravilloso del que nos hablaba en su canción, y seguimos teniendo su imagen grabada y viva en nuestros pensamientos y en nuestros corazones.
Mucha gente piensa que John Lennon fue asesinado por un desequilibrado, por un perturbado mental, por un fanático. Otra mucha gente piensa que pudo haber sido victima de un complot para asesinarle y quitarle del medio. Algunos dicen que John Lennon era una figura de gran renombre mundial muy molesta para ciertas personas ultra conservadoras, para ciertas personas que tenían muchos intereses económicos con las guerras y con las desigualdades que se dan en nuestro mundo. Pero nunca se ha demostrado nada, todo son habladurías. Él ya no está con nosotros y le echamos mucho de menos. Nos hace mucha falta alguien como John.
El título de mi artículo, Lennon recuerda, está cogido del título de un libro suyo autobiográfico, que escribió y publicó a mediados de los años setenta. Os aconsejo que lo leáis. Es un libro corto, de pocas páginas. Es muy ameno y se lee muy rápido.
John Lennon nos cuenta en este libro su visión personal y muy íntima de las experiencias vividas durante tantos intensos años con los Beatles. Podréis leer la cantidad de anécdotas increíbles que les pasaron, sobre todo en sus giras y estancias en los Estados Unidos de Norteamérica, donde les amaban y adoraban. Donde algunas personas les consideraban como si fueran dioses, pero donde también algunas personas les odiaban, especialmente a él, por haber comparado a los Beatles con Jesús. Lennon no tuvo mala intención en aquel comentario, pero hay quien se lo tomó muy a pecho.
En este estupendo libro, muy bueno para regalar en Navidad, también podréis leer sobre las maravillosas relaciones de amistad que tenían los Beatles con otras leyendas del rock, con los Rolling Stones, los Who, Jimi Hendrix, Eric Clapton, Bob Dylan, y con otros muchos más de la época. Todos ellos juntos hacían un gran grupo de amigos. Parecían una familia. Todos ellos eran músicos legendarios, grandes titanes del rock.
Ahora me apetece poner y cantar a los cuatro vientos una de sus canciones más famosas, aquella que dice: “All we are saying… is give peace a chance.”








Una curiosidad para los que aunáis el gusto por el cine y la música (aunque ya muchos conocíais lo que voy a decir). El lugar de donde salía John Lennon aquel 8 de diciembre de 1980, el edificio Dakota de Nueva York, fue el lugar utilizado para gran parte de la grabación del largometraje de Roman Polanski La Semilla del Diablo (Rosemary´s baby) en 1967.
Yoko Ono y John Lennon eran inquilinos de dicho edificio y en las inmediaciones de este lugar fue asesinado aquel fatídico día. Creo que Yoko aún es vecina del Dakota (propietaria del apartamento, no residente habitual), a pesar de lo sucedido cerca de allí.
Fuera de toda duda está el gran vacío que nos dejó John al marcharse. Como dice Nemo: “nos hace mucha falta alguien como John”…
Buen post.